Científicos buscan hundir bolas de hormigón en el mar para un nuevo sistema de almacenamiento de energía


Científicos buscan hundir bolas de hormigón en el mar como parte de un nuevo sistema de almacenamiento de energía que apunta a resolver uno de los mayores desafíos de la transición eléctrica: qué hacer con la electricidad cuando sobra.
El problema no es menor. La energía solar y eólica generan cada vez más potencia, pero no siempre coincide con los momentos de mayor consumo. Ahí aparece el cuello de botella.
En ese sentido, la propuesta no gira alrededor de baterías de litio ni de nuevas represas. La idea es usar la presión natural del océano como parte del mecanismo.
La iniciativa se conoce como StEnSea (Stored Energy in the Sea) y es desarrollada por el Instituto Fraunhofer de Alemania.
El sistema plantea instalar esferas huecas de hormigón en el fondo marino. Cada una funciona como un depósito cerrado que incluye bomba, turbina y sistema de control.
Cuando hay exceso de electricidad —por ejemplo en días con fuerte producción eólica— esa energía se usa para expulsar el agua del interior de la esfera. En ese punto, el sistema queda cargado.
Siguiendo esa línea, cuando la red necesita energía, se abre una válvula. La presión del mar empuja el agua hacia adentro, mueve la turbina y genera electricidad.
El principio es similar al almacenamiento hidroeléctrico por bombeo. La diferencia es que no se usan embalses en tierra, sino la presión natural del océano.
A grandes profundidades, el agua ejerce una presión constante y elevada. Esa fuerza es la base del sistema. La esfera actúa como depósito interno, mientras que el mar cumple el rol del reservorio externo. La diferencia de presión entre ambos permite almacenar energía potencial.
Cuanto mayor es la profundidad, mayor es la presión disponible y, en teoría, mayor el rendimiento. Aunque también aumentan los desafíos técnicos. El diseño prevé que la parte mecánica pueda retirarse para mantenimiento sin desmontar toda la estructura.
La esfera de hormigón tendría una vida útil más extensa. Otra ventaja es territorial. Este tipo de almacenamiento de energía renovable no ocupa grandes superficies en tierra, algo relevante en zonas costeras densamente pobladas.
La expansión solar y eólica cambió el sistema eléctrico, pero dejó en evidencia una limitación estructural: producen cuando el clima lo permite, no cuando la demanda lo exige.
El almacenamiento de energía funciona como regulador. Permite absorber excedentes y liberarlos cuando el consumo aumenta.
Las baterías de litio ya cumplen ese papel en muchas redes, sobre todo para almacenamiento de corta duración. Sin embargo, no siempre son la opción más eficiente para grandes volúmenes.
Por eso avanzan alternativas como el bombeo hidroeléctrico, el aire comprimido, el hidrógeno verde y ahora estos sistemas submarinos.
Las bolas de hormigón no buscan reemplazar todas las soluciones existentes. Su mayor potencial está en zonas con parques eólicos marinos y acceso a aguas profundas.
Fuente: www.clarin.com



